Harare - La organización defensora de los derechos humanos, Human Rights Wacht, HRW, afirma que a consecuencia de una campaña de violencia por parte del Gobierno serán imposible llevar a cabo elecciones honestas en Zimbabwe. Los habitantes de ese país africano acudirán a las urnas el próximo 27 de junio para elegir, en segunda vuelta, a un presidente. Seguidores del actual mandatario, Robert Mugabe, emplean masivamente la violencia política, por ese motivo, en los últimos meses han muerto decenas de personas y centenares de ellas han sido maltratadas. Con esas acciones, según HRW, los simpatizantes de Mugabe quieren intimidar a los partidarios del candidato opositor, Morgan Tsvangirai. Justamente, el mandatario zimbabwense acusa a la oposición de incitar a la violencia. Aquellas personas que sean detenidas por esa causa, no tendrán la posibilidad de ser puestas en libertad bajo fianza, según han anunciado las autoridades de Zimbabwe. La oposición considera esa disposición como una nueva medida para detener a adversarios del régimen.
Tribunal yemení condena a rebeldes
Sanaa - Un tribunal de Yemen ha condenado a muerte a un rebelde de la rama zaidí del chiísmo por crear una agrupación armada y por el asesinato de dos oficiales. Otros doce insurgentes fueron sentenciados a 10 años de cárcel. Desde 2004, los rebeldes luchan contra tropas gubernamentales en el noroeste de Yemen. Los insurgentes aspiran a restablecer el domino zaidí que termino a raíz de un golpe de Estado republicano en el año 1962. La población de Yemen es en gran parte sunita, pero en el oeste del país la mayoría está representada por chiítas de la rama zaidí.
Manifestaciones en Bélgica
Lieja - En Bélgica tienen lugar protestas para aumentar el poder adquisitivo. En la ciudad de Lieja los manifestantes sumaron más de 10 mil, mientras en Amberes acudieron a protestar unas cinco mil personas. En ambas ciudades los choferes de tranvías y autobuses suspendieron sus tareas. Las manifestaciones se sucederán en otras ciudades de Bélgica en el correr de esta semana. Según uno de los sindicatos, ya es hora de que el gobierno belga deje las discrepancias internas y se ocupe de lo que interesa a los ciudadanos, por ejemplo: los ingresos.