No, no es el Tigre de Santa Julia. Ni tampoco otro éxito de los Tigres del Norte. Mucho menos otro comercial del Tigre “toño”. Me refiero a otro logro más del golfista más prolífero de nuestra época, el norteamericano Tiger Woods.
Si bien el Golf es un deporte elitista, con una etiqueta de “solo para ricos”, con una abundancia histórica en países de primer mundo; en la comunidad latina este deporte ha sido menospreciado por no tener un acercamiento hacia su intimidad, por falta de tradición o simplemente porque a casi nadie le interesa. Pero desde que llegó a la luz pública un joven de raza “mixta” de nombre Tiger Woods, la historia del Golf ha sido diferente, no solamente para la comunidad latina sino para el resto del mundo.
Siendo muy niño, su padre le enseñó a jugar Golf, demostrando grandes habilidades y talento para este deporte. Sin embargo, por la condición de Tiger, le pusieron piedras en el camino cuando empezaba a brillar como amateur. Debido a su color de piel (ya que su padre era 50% de raza Negra, 25% de raza China, y 25% de raza India, su madre es Tailandesa un 50%, un 25% de raza China, y un 25% de raza Holandesa; por lo que hacen de Tiger un 25% Afro americano, 25% Tailandés, 25% Chino, y lo que resta un poco de raza India y Holandesas ), Tiger fue rechazado en varios campos y Clubs de Golf, cuando estudiaba para la Universidad de Stanford y participaba en el equipo de Golf, tuvo la desafortunada tragedia de sentir en carne viva el “racismo” y elitismo que existía en ese deporte. Pero estos incidentes lo hicieron más grande, lo hicieron único. Aplicó perfectamente los consejos de su padre Earl: “Hijo, en la vida nada se gana sin sacrificios". "Hijo, para ser mejor debes estudiar, trabajar y luchar más que los demás". "Hijo, para que te respeten debes respetar a los demás" y Tiger empezó a caminar para construir su propia historia dentro de un deporte que no lo veía precisamente, con buenos ojos. Cuando saltó al profesionalismo, en 1996, inmediatamente tuvo un impacto demoledor, cautivando la atención de millones de aficionados a este deporte y a los no aficionados (quien esto escribe, no sabía nada sobre este deporte antes de Tiger). Fue tan generosa su aportación al profesionalismo
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