la ciudadanía automática a toda persona nacida bajo su jurisdicción.
La idea cada día suma más adeptos entre círculos conservadores que quieren un mayor combate contra la inmigración ilegal.
Legisladores republicanos, como el líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, junto con los senadores por Arizona, John McCain y Jon Kyl, así como Lindsey Graham, por Carolina del Sur, apoyan audiencias sobre su viabilidad.
El congresista Lamar Smith, republicano por Texas, impulsa un proyecto de ley que negaría la ciudadanía a los niños que no tengan al menos un padre que sea ciudadano o residente legal, mientras que otros piensan que no es necesaria una enmienda, sino sólo una medida legislativa.
“Es algo absurdo y político hecho sólo para atraer votos en las elecciones y no para crear un verdadero cambio en el país”, sostuvo Juan Rodríguez, de la Coalición de Inmigrantes de Florida.
El activista no cree que ese tipo de enmiendas tengan futuro porque “son movidas políticas” que sólo buscan criminalizar a los inmigrantes y culparlos de los problemas del país.
“La realidad es que son familias que si bien tienen diferencias culturales, sólo están contribuyendo al progreso de la economía”, subrayó.