8,000 personas están en procesos de deportación en Minnesota. Cada año, algunos de ellos se dicen ser Ciudadanos Americanos. Un hombre sin embargo, pasó un año en cárcel probándolo
Hace unas semanas, los abogados recibieron una llamada de Alameda, quien les dijo que recibiría su ciudadanía y que sería liberado. Las autoridades federales de inmigración dicen que no pueden comentar en el caso por reglas de privacidad.
Bienvenido a los Estados Unidos
Pocos días después, Alameda vestía de traje y corbata fuera de las oficinas de Ciudadanía e Inmigración en Bloomington, en sus manos sostenía su certificado de ciudadanía.
“Estoy feliz”, decía Alameda.
Alameda agradece a Dios por darle la ciudadanía, y a sus abogados por el extenuante trabajo.
“He perdido mi vida por cuatro años”, comentó, “Dios contestó mis plegarias”.
Paula Duthoy, el abogado de William Mitchel que primero detectó su caso, pasó la mañana ayudando nuevos detenidos analizando sus opciones legales. Ninguno de ellos eran ciudadanos americanos, y la mayoría eligen ser enviados a México, Filipinas, Senegal y otros países.
Cuando Duthoy felicitó a Alameda y observó su certificado, notó algo. “¿No te permitieron cambiarte de ropa cuando te tomaron la foto?, preguntó a Alameda.
“No”, fue la respuesta.
El certificado de ciudadanía de Alameda lo muestra con una foto en su uniforme naranja de la cárcel. Un recordatorio del precio que pagó por su ciudadanía.