Hace un mes me sentía muy optimista acerca de los prospectos para la reforma migratoria comprensiva. Los líderes Republicanos y Demócratas en el Senado de Estados Unidos habían alcanzado un acuerdo que le permitiría a millones de inmigrantes indocumentados que viven actualmente en el país, pagar multas y obtener un estatus legal para quedarse en él. Este proyecto también incrementaría el número de inmigrantes que podría entrar al país para trabajar legalmente. El Presidente Bush apoyaba el proyecto de ley. Este era un proyecto de ley imperfecto. Tenía muchas provisiones que podrían mejorar. Pero esta parecía ser la última oportunidad que podríamos tener en años para dar a millones la estadía legal en Estados Unidos y darles una merecida tranquilidad.
Entonces, para mi ingenua sorpresa, vi mi esperanza sobre la reforma rápidamente desvanecer. De repente las esperanzas y sueño de millones de trabajadores inmigrantes desaparecieron instantáneamente. Lo más triste fue que esas esperanzas fueron arrojadas al cesto de la basura de quienes uno esperaba al menos algo: los Demócratas, algunas organizaciones nacionales Latinas, una coalición de Sindicatos Laborales y muchos en la política de izquierda.
¿Qué sucedió? El proyecto de ley fue asesinado hace algunas semanas, faltando los votos necesarios sobre un movimiento de procedimiento para terminar el debate sobre el proyecto de ley y entonces votar por este. El Senado de Estados Unidos está ahora tratando de revivir el proyecto de ley. Esto podría ser un poco tarde también. Lo que pasó fue que las fuerzas anti-inmigrantes y el ala derecha de los Republicanos se organizaron como nunca antes, mientras los demócratas cobardes, la política de izquierda y las fuerzas pro-inmigrantes no pudieron organizarse efectivamente y fallaron para responder con una voz decisiva y unida.
No confunda mis comentarios con elogios para los Republicanos. Aunque creo que el Presidente Bush y el actual liderazgo del Partido Republicano es pro-inmigrante, el partido parece haber sido secuestrado por una minoría racista y xenofobica liderada por comentaristas de radio del ala de derecha. Los mismos de siempre que se oponen y nunca proponen. Ellos claman ser la norma de ley, de la seguridad nacional y el patriotismo cuando en realidad están motivados por el miedo a los latinos de este país. Mientras usted no tenga a más norteamericanos que trabajadores inmigrantes que ponen en riesgo sus vidas por la oportunidad de realizar el sueño americano, los xenofobicos del ala derecha tendrán miedo de que la gente con piel café “tome Estados Unidos.”
Aún la escritora conservadora Linda Chávez recientemente acusó a muchos de los líderes de los fuerzas anti-inmigrantes de ser motivadores del racismo y del miedo por la gente de piel color café. La derecha rápidamente se unió para atacar los comentarios de Chávez. Ellos estuvieron contentos con ella cuando ella se opuso a la acción afirmativa y la educación bilingüe. Pero rápidamente, cuando confronto a los colores verdaderos xenofobicos del ala derecha, le dieron la espalda y la atacaron como una jauría salvaje sobre su presa.
Es difícil ser Latino en Estados Unidos en estos días, a pesar de tener los beneficios de ciudadanía de Estados Unidos y amigos Republicanos.
Pero mi mayor decepción es con la izquierda, muchos sindicatos laborales y bastantes organizaciones nacionales latinas. Ellos se opusieron al proyecto de ley y continuarán haciéndolo porque desde sus oficinas confortables y con el beneficio de sus pasaportes estadounidenses no entienden las necesidades y lo que quiere la gente que supuestamente representan. Por lo menos ellos lo intentan pero no lo entienden.
Inmigrantes indocumentados son raramente sondeados, raramente entrevistados, no aparecen en “shows de noticias” de las cadenas CNN o Fox News y nunca son escuchados en el Congreso. Ellos limpian nuestros excusados, reparan nuestros techos, cuidan a nuestros hijos, preparan nuestra comida ó programan el software que nosotros usamos. Ellos mantienen el precio de nuestros productos básicos bajos y el precio de nuestras casas alto. Viven con el temor diario de que algún policía en alguna luz roja detrás de ellos podría deportarlos y ponerlos de regreso en sus países donde han escapado del hambre, la pobreza, la guerra violenta por las drogas y la corrupción. Trabajan, pagan impuestos, se comportan bien y se suman al éxito de este país. Son el único recurso financiero para apoyar a sus familias en México y Latinoamérica y ellos quieres ser legalizados ahora.
Sí, me opongo a los programas de trabajadores que pondrían lejana a la posibilidad de que los inmigrantes lleguen a ser ciudadanos estadounidenses algún día. Me opongo a las propuestas que podrían dividir familias. Me opongo a un sistema de inmigración que limite la creación empresarial y de trabajos para los inmigrantes y los forcé únicamente a ser empleados. Me opongo a las propuestas del Senador Coleman que darían un giro a los oficiales de la fuerza policíaca local y los convertiría en agentes federales de inmigración.
Siento además que algunas de las multas y pagos propuestos para que estos trabajadores obtengan su estatus legal son excesivas. Pero por alguna razón muchos en la izquierda parecen vivir bajo una fantasía irreal sobre la idea de que si el proyecto de ley del Senado no es aprobado, el Congreso mágicamente vendrá con un “buen proyecto de ley.” Esto viene del Congreso que fue electo para terminar con la guerra y falló. Esto viene de los Demócratas que claman que la única manera para pasar un proyecto de ley para una reforma migratoria comprensiva es obteniendo el apoyo de 40 Republicanos. Los mismos Demócratas claman que si nosotros les damos a ellos un Presidente Demócrata entonces ellos cumplirán. Pero la inmigración legal fue reducida bajo el último Presidente Demócrata. Amigos, esta es la única forma que lo vamos a obtener. La alternativa es incrementar únicamente la aplicación de la ley. Caos. Miedo. Fronteras rotas. Inmigrantes muertos en los desiertos del sur.
Contrasta la posición de la mayoría de los sindicatos laborales sobre inmigración y su pasada historia inmigrante con la de SEIU. Este sindicato representa a miles de Latinos servidores de limpieza y es un ejemplo de una organización que escucha a sus miembros.
Es uno de los sindicatos con más rápido crecimiento en Estados Unidos y uno de los sindicatos que cumple a sus miembros, metiendo sus narices y apoyando el proyecto de ley. Ellos entienden la situación apremiante de los indocumentados. Ellos son el futuro.
Todavía tenemos tiempo. Todavía podemos escuchar a los millones de indocumentados. Ellos no necesitan un proyecto de ley perfecto. Ellos necesitan tranquilidad. Sus familias necesitan apoyo financiero. La economía de Estados Unidos necesita del incremento de salarios y esto se verá cuando los millones de inmigrantes vayan de indocumentados a tener un permiso legal para trabajar. La economía necesita del alivio que la industria aérea podría tener, cuando millones de inmigrantes obtengan el derecho legal de visitar a sus familiares en sus países de origen. La economía necesita de millones de inmigrantes que podrían mejorar el mercado de bienes raíces y comprar carros si la reforma pasara. Los trabajadores trabajarán en los empleos que nadie quiere. Ellos pagarán los costos. Ellos harán los sacrificios. Ellos no pueden esperar. Vamos a unirnos y apoyar al proyecto de ley pro-inmigrante del Senado, que es lo menos que podemos hacer por ellos.
Alberto Monserrate es fundador y Presidente de la Junta de Directores de Latino Communication Network, una Compañía de Comunicaciones Latina en Minnesota que publica La Prensa de Minnesota y opera una estación de radio las 24 horas, La Invasora 1400 AM KMNV.