Por Carlos Cristel La semana pasada el video mostrando el asesinato de un prisionero iraquí herido conmocionó el mundo. La muerte en Iraq es cosa de todos los días, pero cuando se trata de un prisionero herido y desarmado, ejecutado a sangre fría por un soldado estadounidense, es otra cosa. Las escenas del video tomado por Kevin Sites, periodista independiente, trabajando para NBC, muestran a un comando de marines, entrando a una mezquita destruida por las balas y las explosiones, donde encuentran a un pequeño grupo de soldados iraquíes heridos. Los marines caminan entre los heridos y luego uno de ellos se detiene frente a uno de los heridos y, apuntándole con su rifle le dispara y lo ejecuta. El resto de marines se queda parado, congelado, sin saber qué hacer. Las escenas de la grabación de Kevin recorrieron el mundo y el mundo entero vio con estupor el video. Para el mundo entero parece ser un crímen de guerra. El gobierno estadounidense guarda silencio. Prefiere no comentar hasta no tener una investigación. Una lluvia de comentarios, cartas, editoriales, e-mails y llamadas llegaron a NBC. La mayor parte de ellas cuestionando las motivaciones de Kevin. Atacando sus principios, acusándole de ser anti-americano. La presión sobre Kevin ha sido tal que, forzado por la oleada de críticas, tuvo que escribir una carta abierta al público, a la cual ha titulado “Carta abierta a los perros del infierno de la 3.1”, en la que detalla los eventos de los que fue testigo, como persona y como periodista. Quise compartir con ustedes algunos extractos de su carta y dejar que decidan si lo sucedido puede o no catalogarse como un crimen de guerra. Kevin inicia diciendo “Es sábado por la mañana y aún nos encontramos en un punto bastante fuerte de la noche anterior. Estamos en un claro abierto entre un grupo de edificios al sur de la ciudad. El avance ha sido amplio, pero aún quedan algunos focos de resistencia...hacia la mitad de la mañana se nos ordenó dirigirnos al norte una vez más. Se nos dice que volveremos a atacar la misma área en la que operamos ayer. Se han recibido reportes urgentes que indican que la mezquita, donde una buena cantidad de insurgentes murieron el viernes, ha sido ocupada una vez más durante la noche... muchas de las estructuras que encontramos están vacías, pero llenas de armas. Caminamos algunos metros y de pronto una granada de fragmentación se estrella contra el muro de una de las residencias cerca de nosotros. Nos lanzamos al suelo para protegernos de las esquirlas. Los soldados entran a la casa y entre el humo del incendio provocado por la granada, puedo ver, a través del visor de mi cámara que el fuego está a punto de llegar a una pila de balas para fuego anti aéreo. Entre gritos y ademanes le muestro al teniente la gravedad de la situación y le digo que debemos salir de allí inmediatamente. Iniciamos la retirada y detrás de nosotros se escucha una serie de pequeñas explosiones mientras las municiones vuelan por el aire... avanzamos y escuchamos lo que parece ser fuego de metralla desde la mezquita...al acercarnos nos damos cuenta que otro escuadrón se nos ha adelantado y ha entrado en la mezquita. El teniente pregunta “¿hay gente en el lugar?” Otro de los soldado levanta la mano y señala que hay 5. Entramos a la mezquita e inmediatamente puedo ver las mismas bolsas de plástico negro tiradas dentro de la mezquita. Los muertos del viernes siguen ahí y para nuestra sorpresa, los mismos cinco heridos del viernes también. 2 han muerto ya, mientras que los otros 3 están a punto de morir por la enorme pérdida de sangre...me acerco a ellos y no parece haber ningún arma por ningún lado. Le digo al teniente que estos son los mismos heridos de ayer... continúo grabando y mientras tanto, un marine se acerca a uno de los heridos a 15 pies de donde estoy. El herido está recostado contra la misma pared negra, en la misma posición que ayer. En ese momento escucho al marine gritar “está figiendo su muerte, el maldito está fingiendo que está muerto” lo veo levantar su fusil, apuntar y disparar al herido. Desde mi lente pude verlo todo claramente. El herido no hizo movimientos bruscos, no intentó alcanzar nada, ni siquiera intentó moverse. El disparo dispersó la sangre del herido en todas direcciones y en ese momento otro marine exclama “Bien, ahora ya está muerto”...continué grabando y lentamente me incorporé diciendo “estos son los mismos hombres heridos que dejamos aquí ayer”... fue entonces cuando el marine que había disparado se dio cuenta que yo había grabado todo el incidente. Se acercó a mi y toda la furia que hacía unos segundos dominaba su rostro, se había convertido en miedo y congoja. Bajando su arma me dijo “yo no sabía... yo no sabía”...” La carta continúa y Kevin lanza una pregunta al aire, una pregunta sin respuesta, “¿por qué razón fueron dejados estos hombres abandonados en este lugar? ¿por qué no se les trasladó a un centro de atención médica y se les dejó morir desangrados? El solo hecho de dejarlos morir allí constituye ya un crímen de guerra. El asesinato constituye un crímen mayor.” |
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