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Publicado el 06-23-2005   enviar imprimir
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Colaboraciones Periodistas Invitados

Dos de julio: La pequeña democracia Por Elmer Ancona/ Notimex

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Opiniones - Periodista Invitado

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La de México es una democracia imperceptible, débil, poco palpable, de escasos gozos, pequeña, sin forma y demasiado lenta. Pero democracia a fin de cuentas. Nació en el 2000, apenas tiene cinco años, está cachorra. Quiere jugar y no la dejan. Quiere andar y la mantienen enjaulada.



Pero tiene buenos padres, porque la engendraron millones de mexicanos. Esto significa que tiene futuro. Este es un pueblo con alma, con valores, con principios. Es un pueblo bastante amoroso. Difícilmente hace a un lado a la gente que dice querer. Esta democracia ahora le pertenece.



Si no pensó en abortarla en sus primeros meses de gestación, menos terminará con el crío ahora que toma fuerza y rumbo. Los mexicanos saben bien que deben enseñarle a caminar, por eso la tomarán de la mano y le enseñarán el rumbo sin que se caiga, sin que fallezca.



La defenderán a toda costa porque tiene vida, porque tiene futuro, porque cada día que pasa se vuelve más hermosa. Es cierto, da demasiada lata, es medio complicada y problemática, pero es algo que caracteriza a todo ser con vida propia. Tiene ritmo y despierta la emoción y la duda en más de uno.



Esta democracia mexicana, a su corta edad, ya tiene bastantes enemigos. Son los personeros de siempre, los mafiosos, los malandrines, los hampones, los que se enriquecieron a todas luces a costa de millones de ciudadanos que ahora viven en la miseria.



Estos enemigos de la democracia quieren agredirla, derrumbarla, destruirla. Quieren volver a eso viejo que les dejó bastantes ganancias. Pretenden entorpecerlo todo porque no les conviene la luz, porque están acostumbrados a la oscuridad. Su ambiente natural son las dictaduras -abiertas o disfrazadas- porque al tener el control absoluto lo dominan todo.



Los enemigos de la pequeña democracia tienen nombres y apellidos. A su grupo le llaman "Nomenklatura". Esa que señaló bastante bien Carlos Salinas de Gortari. Allí están enquistados los echeverristas, los delamadristas, los zedillistas. Y por supuesto, los salinistas. Los de toda la vida.



Allí están los cárteles de la droga que dejaron crecer sin el menor decoro. En esa "Nomenklatura" están los dueños de los casinos, quienes controlan la trata de blancas, los secuestradores, los delincuentes de cuello blanco. En resumen, en ese pequeño pero monstruoso grupo, está el crimen organizado.



Por eso no les conviene que este país esté en manos de gente honesta (me refiero a los ciudadanos), no les convence que este país
sea más claro y transparente. Se acostumbraron a la podredumbre, a lo sucio y chueco. No les conviene un país de leyes.



Pero esta pequeña democracia tiene más que simples enemigos. Hay quien apuesta por ella, por su legalidad, por su legitimidad, por su progreso y desarrollo. Son los millones de jóvenes que esperan un futuro prometedor, un porvenir más tranquilo y armónico, lejos de las balas, de los crímenes de Estado.



Son los millones de niños que quieren paz, tranquilidad, respeto a sus derechos. Lo han dicho hasta el cansancio en diferentes foros entre ellos los parlamentarios. Son esos millones de niños que quieren a sus padres a un lado, no enterrados tres metros bajo tierra, no desaparecidos, no desempleados.



Esta democracia naciente tiene como aliadas a cientos de miles de mujeres que claman, que exigen ser respetadas. No piden mucho, únicamente demandan trato digno, un hogar sólido para su familia, espacios seguros para ver jugar a sus críos con tranquilidad, con seguridad, sin el temor a ser raptados.



Esta es una democracia que debe ser una realidad palpable para los millones de obreros y campesinos que únicamente luchan por un trabajo honroso y bien remunerado, que quieren ganarse el pan con el sudor de su frente, sin que se los regalen, pero también sin que se los arrebaten.



La que están viviendo ahora los 106 millones de mexicanos es una democracia imperfecta. Es cierto. Pero es una democracia que, poco a poco, va dejando atrás las componendas, las traiciones, las maquinaciones perversas. Al menos que comienza a ventanearlas, a reflejarlas públicamente para que todo el mundo las conozca y se aleje de ellas.



Los padres de esta pequeña democracia no son los actuales funcionarios públicos, no son quienes ahora ocupan los puestos de poder. Nada más lejano. Son los millones de mexicanos (pobres, ricos, cultos, iletrados, jóvenes y viejos) que le apostaron al cambio, que le apostaron a lo diferente. Aquí está la verdadera paternidad.



Esto significa que quienes estén al frente de las estructuras de poder deben hacer hasta lo imposible para no transar, para no robar, para no aliarse con lo más corrupto. Ni el PAN, ni el PRI ni el PRD están a salvo. Ningún político puede decir "tengo fuero" para hacer lo que quiera. La democracia no perdona.



Este 2 de julio todos los mexicanos de buena fe y de buena voluntad deben salir a festejar esta democracia naciente, esta democracia imperfecta,
esta democracia silenciosa. Porque este no es el triunfo de un partido, sino de todos los mexicanos con sed de progreso y de desarrollo.



Sólo de esta forma se podrá defender a esta cachorrita que apenas comienza a andar, pero que promete dar zarpazos de vitalidad, de fuerza.

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