Para algunos ingenuos es cruel superficialidad y no ignorancia, la forma, por medio de la cual el gobierno de Estados Unidos toma sus decisiones geopolíticas. Yo creo que son ambas, y así lo demostró el pasado 21 de marzo en la Universidad de Minnesota el Senador Norm Coleman, quien es además, el presidente del Subcomité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, para el Hemisferio Occidental. Coleman, antes de viajar a Venezuela, Brasil y Colombia, realizó una reunión titulada "Relaciones de EEUU - America Latina, una Visiòn desde la Tierra de los 10.000 lagos." Tres paneles con el Senador como moderador, en una escena que nos recuerda a algunos talleres de quienes se inician en el teatro o al orador asustado cuando se daña el telepronter. El público, no más de 50 personas, muchos de ellos funcionarios o tal vez escoltas. Los panelistas parecían estar hablando de un Estado de la Unión, llamado Columbia, de éste decían que no había violencia, ni asesinaban síndicalistas y que se podía vivir tranquilamente. Entonces, nombran a Alvaro Uribe Velez y fue cuando nos percatamos que hablaban de Colombia, Suramérica. Lo que parecía una confusión se evidenció como mentira, pero una tras otra. Uno de los panelistas, el encargado de las investigaciones del terrorismo y las drogas en Colombia, continuó haciendo elogios al gobierno de Uribe. - ¿Ignoran estos funcionarios del gobierno de Estados Unidos, que en Colombia, Alvaro Uribe y sus servidores tienen alianzas estratégicas con los grupos paramilitares? - ¿Ignoran qué los paramilitares e importantes sectores de la policía y las fuerzas militares, trabajan de común acuerdo, asesinando líderes sindicales, indígenas y campesinos? ¿Ignoran estos expertos que los paramilitares son los mayores traficantes de cocaina? - ¿Ignoran que el congreso de Colombia tiene al menos 40% de sus miembros bajo órdenes del narco- paramilitarismo, convirtiendo al gobierno de Colombia en un narco-estado, que está a punto de aprobar una ley llamada "Justicia y Paz" que tiene como objetivo perdonar a quienes han traficado con drogas y sembrado el terror; perdonar a criminales que decapitan y descuartizan con motosierras a seres humanos; perdonar a los que asesinan a dirigentes sociales, delante de sus esposas e hijas, como lo ocurrido en Funza, Cundinamarca, el 14 de Enero de 2.005? - ¿Ignoran los asesores de la Casa Blanca que en Colombia la Brigada XVII del Ejército realizó un genocidio en San José de Apartadó, hace pocos días, asesinando por lo menos a ocho personas de forma atroz ( ver más detalles en www.cadpsanjose.org o www. dhcolombia.info) y que entre las víctimas se encontraba un niño de dieciocho meses, otro de once años y una niña de seis? - ¿No saben, o no se han enterado, que ya son casi 4.000 los dirigentes indígenas, campesinos y sindicales, que han sido torturados y asesinados? - ¿No saben estos señores que cada año hay mas de 37.000 muertes violentas en Colombia? - ¿Es que acaso desconocen que los dineros provenientes de los impuestos del pueblo de Estados Unidos, vía Plan Colombia, llegan directamente a reforzar la estrategia de los paramilitares y que también estos se financian con dineros de las transnacionales, como Chiquita Banana, Coca-Cola y la Oxi? Claro que sí lo saben. Es más, en la presentaciòn del senador Coleman, en Minneapolis , tres ciudadanos colombianos intervinieron. Uno de ellos, del Polo Democrático, denunció la inconsistencia de lo manifestado por los panelistas quienes ocultaron, tal vez premeditadamente, la situaciòn de Colombia, e invitó al senador Coleman para que en su anunciada visita a Colombia, se entrevistara con el representante de la Cámara, Gustavo Petro, quien ha sustentado suficientemente las denuncias en contra del narco-estado colombiano . También intervino una mujer, quien clamó por la defensa de los derechos humanos en Colombia, los cuales son diariamente pisoteados y finalmente, tomó la palabra, un sacerdote católico quien tuvo que huir del país, después de presenciar y denunciar las masacres en contra de indígenas y campesinos en la región del Putomayo, las cuales continúan en la impunidad. "Queremos La Paz, senador Coleman", dijo el sacerdote y Coleman con tono de inocultable cinismo respondió: "Nosotros también y seguiremos apoyando al presidente Uribe". Cruel superficialidad o ignorancia, o ambas..Son o se hacen. Juzgue usted. |
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