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Columna

Publicado el 10-29-2004   enviar imprimir
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Marco Fernandez

Extorsión y Chantaje: la nueva forma de gobierno

Marco Fernandez
Opiniones - Cuestionando al Mundo
Director Editorial y Editor en Jefe de Gente de Minnesota

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Extorsión y chantaje, son dos palabras feas, muy feas. Para quienes crecimos en América Latina son palabras familiares y de uso cotidiano. Pero una cosa es América Latina y otra cosa es Minnesota. Sufrir la extorsión y el chantaje de los gobiernos de turno en nuestros países es algo reprobable, hasta en el tercer mundo, pero que el gobernador Tim Pawlenty utilice su poder, como el más alto funcionario en Minnesota, para extorsionar a las tribus indígenas del estado, es otra cosa.

El gobernador Pawlenty tuvo la brillante idea de lanzarse en contra de las tribus y exigirles que compartieran las ganancias de los casinos con el estado. Les exigió el pago de $350 millones anuales. De no aceptar este “pago”, advirtió, sus enviados en Las Vegas continuarán las negociaciones con los propietarios de los grandes casinos para convencerlos de invertir en Minnesota y construir sucursales en nuestro estado.

Extorsión, chantaje y miedo parecen ser los elementos más importantes de su nuevo sistema de gobierno. Chantaje y golpes bajos a las comunidades minoritarias. Los casinos indígenas fueron creados como una forma de compensación. Una manera de silenciar conciencias y pagar, de alguna forma, la sangre, las tierras, la opresión, los muertos y los cientos de miles de desplazados indígenas en todo el país. Una ley federal les permite explotar los casinos y no pagar impuestos por las utilidades de las operaciones. La única condición, que esas utilidades sean reinvertidas en la comunidad.

El gobernador Pawlenty citó a los jefes de las tribus a reunirse con él y discutir su propuesta. Como era de esperarse, los jefes indígenas se negaron a asistir a dicha reunión. ¿Por qué? Es obvio. Sus palabras fueron sencillas, “nos negamos a ceder ante la extorsión y el chantaje”.

$350 millones, una cifra nada despreciable, el equivalente al 25% de las utilidades de los casinos, según el estado. No es un impuesto, es una “contribución” que las tribus indígenas harían para lograr que las finanzas del estado logren sanar. Una “contribución” a favor de un estado que no ha hecho nada por ellos. Lo que es peor, una “contribución” condicionada.

Sí, es cierto. Las tribus indígenas manejan un monopolio de casinos en el estado. También es cierto que año tras año las tribus reciben millones de dólares en utilidades de estos casinos. Pero
también es cierto que estas son las tierras de sus antepasados, que estas ciudades se fundaron sobre las ruinas de sus ciudades, que estos valles se regaron con su sangre y la sangre del bufalo. Recurrir a la extorsión no es una buena forma de construir relaciones con comunidades que durante largo tiempo han sufrido opresión. La extorsión tampoco es una buena medida para sanear las finanzas del estado. Funcionará en Sicilia, aunque lo dudo mucho. O en las viejas películas de gangsters, no en Minnesota.

La administración Pawlenty se ha caracterizado por una bien marcada intolerancia, políticas anti-inmigrantes y muy poco ánimo para la discusión y la negociación. Muestra de estas políticas son las cartas que el gobernador envió a los Consejos de Minneapolis y St. Paul, algunas semanas atrás, en las que les solicitaba abandonar sus políticas de conciliación y apertura y requerir que los agentes de la Policía actuaran como agentes de inmigración, a favor de la “seguridad nacional”.

Ahora se lanza contra la comunidad indígena ¿por qué? Porque las finanzas del estado están en quiebra. Porque su administración no ha sido capaz de reducir los gastos. Porque a pesar de haber tomado medidas para reducir el déficit, sus medidas parecen haber sido las equivocadas. Necesita el dinero. Necesita los $350 millones para balancear su presupuesto y para lograr las metas fijadas por su administración. Recurre al chantaje y la extorsión, porque el miedo no funciona con la comunidad indígena y juega sucio porque no tiene una solución inmediata.

Su alternativa, permitir que los grandes casinos construyan poderosos imperios de juego en Minnesota y traigan jugosos impuestos al estado. Claro, los problemas con las comunidades indígenas e hispana serían poca cosa frente a un presupuesto balanceado.

Extorsión, chantaje y miedo es la nueva forma de gobierno en Minnesota. Una forma de gobierno muy pobre para construir un estado fuerte y sólido, con lazos que verdaderamente unan a las diferentes comunidades que lo conforman.



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