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Columna

Publicado el 01-04-2007   enviar imprimir
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Marco Fernandez

Año Nuevo ¿Temas Nuevos?

Marco Fernandez
Opiniones - Cuestionando al Mundo
Director Editorial y Editor en Jefe de Gente de Minnesota

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Sí, es cierto, acabamos de iniciar un año nuevo. Un año en el que tendremos un nuevo Congreso y una nueva Legislatura estatal; nuevas caras y nuevos temas pero esto no significa, necesariamente, que los temas serán nuevos. Un nuevo Congreso no significa que las cosas cambiarán y que el espíritu anti-inmigrante desaparecerá como por arte de magia.

Sí, tenemos ahora un Congreso dominado por una mayoría Demócrata. Pero esa mayoría Demócrata no nos ofrece ninguna garantía. ¿Por qué? Porque muchos de ellos corrieron con plataformas anti-inmigrantes y lograron desplazar a sus adversarios Republicanos gracias a sus posiciones en contra de la guerra en Irak y otros temas relacionados con el gobierno federal.

Sí, también es cierto que, tradicionalmente, los Demócratas están más cerca de nuestra comunidad de lo que los Republicanos lo han estado. Pero no debemos olvidar que el control del futuro del Congreso y de la Presidencia está en juego y 2008 podría ser un año clave para definir lo que sucederá en los próximos 12 años.

Por un lado los Republicanos necesitan recuperar sus bases y retomar el control del Congreso. Para ellos una “reforma migratoria” podría convertirse en una bendición, siempre y cuando jueguen muy bien sus cartas. Apoyar la candidatura de John McCain podría resultar una estrategia muy inteligente. Los Republicanos necesitan de la imagen de un político moderado y decente. Alguien que pueda hablar de la guerra y sus problemas con conocimiento de causa. Alguien que haya vivido en carne propia los horrores de la guerra y sepa de reconciliación. Nadie mejor que John McCain. Bien, tenemos un candidato.

Pensemos ahora en el futuro, 12 años en el futuro. Una reforma migratoria fue aprobada y cerca de 12 millones de trabajadores indocumentados fueron favorecidos. De esos 12 millones, 8 decidieron buscar la ciudadanía y la consiguieron. Tienen ahora el derecho al voto. ¿Por quién se inclinarán a votar? La balanza del voto se inclinará a favor de quienes hayan hecho posible la reforma migratoria y eso le dará a ese partido una ventaja extraordinaria.

Volvamos ahora a 2007. Los Demócratas tienen control absoluto del Congreso. Pero el liderazgo Demócrata en la Cámara de Representantes (la oficina de Nancy Pelosi) ha dicho que la “reforma migratoria” no es una de sus prioridades. El liderazgo Demócrata del Senado (la oficina de Harry Reid),
por su parte, parece tener una agenda diferente. Una vez más la inconsistencia Demócrata sobre el tema y las divisiones internas colocan al Partido Republicano en una posición inmejorable. Todo lo que el liderazgo Republicano necesita hacer es darle nueva vida a la “McCain-Kennedy” y empujar con toda la fuerza posible la candidatura de John McCain; pintar la aprobación de esta propuesta de ley como prioridad para la “seguridad nacional” y forzar a los Demócratas a discutirla.

Para los Demócratas la aprobación de esta “reforma migratoria” se convertiría en una necesidad en 2007, porque ninguno de sus posibles candidatos apoyó ni tuvo una voz contundente en el tema durante el 2006. Para los Republicanos cuándo se apruebe no tiene importancia ¿Por qué? Porque si se aprueba en 2007, el nombre de la propuesta es McCain-Kennedy, no Kennedy-McCain y eso es reconocimiento de nombre. Si llega a 2008, la ganancia es todavía mayor porque le daría un empuje valiosísimo a McCain como candidato y al Partido Republicano la posibilidad de obtener valiosas posiciones en el Congreso. Para el Partido Demócrata es indispensable que la cosa no llegue a 2,008, porque de ser así, sus candidatos estarían en una posición comprometida. Recordemos que Hillary Clinton adoptó una posición abiertamente anti-inmigrante y que Barak Obama votó a favor del muro en la frontera. Por su parte, John Edwards no tiene una posición pública al respecto.

Visto desde otro punto de vista, la comunidad inmigrante se convertirá una vez más en el centro de atención y el eje de manejos políticos con fines partidistas. El Partido Republicano cuenta ya con una sólida base en la Iglesia Evangélica y agregar unos cuantos millones de votos adicionales los convertirá en una fuerza imposible de vencer por muchos años. Por su parte, el Partido Demócrata parece no tener una base sólida y no logra captar nuevos votos, más que los votos de aquellos descontentos con la administración del Presidente Bush y la guerra en Irak.

2007 es, sin lugar a dudas, un nuevo año pero los fantasmas y los temas del 2006 seguirán atormentándonos hasta que logremos construir un bloque granítico que pueda hacer lobby y negociar a nivel federal nuestros intereses como comunidad.

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