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Columna

Publicado el 12-06-2004   enviar imprimir
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Juan Carlos Alanis

La mujer en el Día Mundial del SIDA.....

Juan Carlos Alanis
Opiniones - Dichos y Hechos
Fundador y Publisher de Gente de Minnesota, Vicepresidente de Ventas de Latino Communications Network.

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Este pasado 1 de Diciembre se observó el Día Mundial del VIH/SIDA.

Como todos sabemos, esta enfermedad descubierta hace casi 30 años ha sido la causante de millones de muertes en todo el mundo, y aunque en un principio se pensó que la comunidad homosexual era la única afectada, la realidad y el tiempo mostraron que cualquier persona, sin importar orientación, nacionalidad, religión o etnicidad puede ser víctima de tan terrible enfermedad.

Existe para algunos el mito de que esta enfermedad es casi exclusiva de los hombres, que la adquieren durante encuentros sexuales tanto con otros hombres o con mujeres de la vida (como dirían por ahí) “galante”. Sin embargo, recientes estudios muestran que de los 39.5 millones de personas portadoras del virus del VIH que existen en el mundo, en promedio mundial casi el 50% son mujeres.

Pero, ¿cómo es posible que una enfermedad que originalmente fue detectada en un grupo minoritario como lo es la comunidad gay se haya extendido de tal forma?

Son varios los factores que han hecho de la mujer víctima de esta epidemia, algunas son factores físicos o biológicos. La mayor vulnerabilidad fisica incrementa el riesgo de una mujer para aceptar el virus durante una relación sexual. El riesgo de transmisiones de enfermedades de un hombre a una mujer es dos veces mayor que el de una mujer a un hombre.

Luego hay otros factores culturales tales como el machismo: el hombre se siente seguro de no usar métodos de sexo seguro con las mujeres que “el siente” son seguras para ál. El problema es que en la mayoría de los casos ellos no son seguros para ellas, y las mujeres no se sienten con derecho a exigir protección a su hombre, lo que resulta en contagios de HIV y de otras enfermedades veneras como herpes, clamidea, etc.

La falta de educación sexual y le pobreza extrema de muchas regiones del mundo pueden ser factores importantes. En algunas partes de África y Latinoamérica las mujeres carecen totalmente de educación sexual que les permita tomar precauciones, otras se ven forzadas a ejercitar el sexo como si éste fuera una mercancía que pudieran vender para poder así llevar alimento a la mesa de sus familias.

Hay un caso muy particular y relacionado a la comunidad inmigrante que es verdaderamente una preocupación para los gobiernos de países latinoamericanos. Se trata de los contagios ocurridos a las esposas de inmigrantes cuando estos regresan
a sus países, donde además de dinero se llevan también enfermedades o son portadores del virus, adquiriéndolo durante su estadía en este país.

Orillados por la soledad, la pasión reprimida, el alcohol u otros factores, muchos inmigrantes buscan relaciones furtivas durante su estadía aquí, creen que una aventurita no les causará daño. Sin saberlo y por no saber cómo protegerse adquieren el virus del HIV o alguna otra enfermedad de transmisión sexual.

Cuando regresan a sus esposas, ellos les transmiten estas enfermedades a ellas, y en algunos casos a los hijos que engendran. Hay poblaciones en el sur de México en el que más de 60% de las mujeres, casi todas casadas con inmigrantes, son portadoras del virus del HIV, que aunque aquí ya no es tan mortal con el tratamiento adecuado, sí lo es aún en regiones donde no hay las mismas ventajas médicas.

Los tiempos han cambiado, y sin censurar la sexualidad de nadie, es tiempo de ejercitar responsabilidad sobre la misma.

Cuando antes, tener muchas conquistas que acabaran en la cama podría haber sido una proeza machista, hoy puede ser considerado un juego de ruleta rusa. Peor es la situación cuando la vida que se está jugando es la de terceros, nuestros seres queridos.

Para muchas personas, es penoso preguntar a su doctor sobre métodos de prevención, o el pensar en someterse a una prueba de detección de SIDA puede helarle los nervios a muchos. Pero la verdad que es mejor saber y cuidarse que morir en la ignorancia.

Esa ignorancia ha hecho la diferencia en la vida de muchos millones de mujeres en el mundo, y aunque por ellas no se puede hacer mucho hasta no se encuentre una cura, sí se puede hacer algo para salvar a las mujeres en nuestras vidas.

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