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Columna

Publicado el 11-22-2004   enviar imprimir
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Juan Carlos Alanis

¿Nuestra piel o nuestro dinero?

Juan Carlos Alanis
Opiniones - Dichos y Hechos
Fundador y Publisher de Gente de Minnesota, Vicepresidente de Ventas de Latino Communications Network.

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Esta semana se anunció el arreglo fuera de la Corte de una demanda a la compañía “Abercrombie & Fitch”, dueña de una cadena de boutiques cuyo mercado es básicamente el segmento de jóvenes de 10 a 25 años... blancos.

Aunque no se lo dice abiertamente, el hecho es que parece ser ese mercado y la compañía tendrá que pagar por ello 40 millones de dólares por una demanda que los acusaba de usar a gente de minorías (latinos, negros y asiáticos) para promoverse entre los anglosajones.

La demanda fue interpuesta por grupos de hispanos y asiáticos que acusó a la compañía de discriminar al contratar. Al parecer los aplicantes no se ajustaban a su “look”, definido por la imagen que manejan en sus campañas publicitarias. Por orden de la Corte eso se acabó.

Al parecer esta decisión de la Corte esta empezando a afectar el valor de las acciones y éstas empezaron a bajar de valor en la Bolsa. Probablemente las ventas al público también se verán afectadas ahora que se sabe de esta forma de operar de las tiendas “A & F”.

Es bueno ver que un grupo de nuestra gente está tomando liderazgo y peleando por igualdad de derechos en el empleo. La verdad que los hispanos somos demasiado aguantadores y hasta que no tenemos el agua hasta el cuello no empezamos a chapotear para nadar.

Localmente tenemos que reconocer que aunque no es precisamente una situación que pudiera definirse como discriminación, sí hay un menosprecio hacia la gente de etnias relativamente nuevas en el área.

Por dar un ejemplo, son pocas las oficinas de gobierno, los medios de transporte y los centros comerciales que realmente han hecho un esfuerzo por poner sus servicios y mercancías en forma más amable y directa para los hispanos, los asiáticos, los somalíes y otros tantos grupos de inmigrantes que residen en Minnesota.

Es como si las compañías que asesoran en materia de comunicaciones no quisieran darse cuenta de que el paisaje ya no es tan blanco como solía ser. Ahora el paisaje tiene muchos matices que agregan sabor y alegría.

Un ejemplo muy claro es el de MetroTransit, que ha lanzado este pasado junio los servicios del tren ligero, pero sin un solo comunicado o anuncio para las comunidades inmigrantes.

Otro caso es el del Aeropuerto Internacional de Minneapolis/St. Paul. Se ha tenido la delicadeza de señalizar las instalaciones en inglés, francés y japonés. ¿Será que hay
muchos franceses o japoneses viviendo en nuestras Ciudades Gemelas y no lo hemos notado?

Y qué decir del Mall de América, con la única excepción de la tienda Sears, que tiene una clara señalización en inglés y español. (Sears tiene años de experiencia tratando con comunidades culturalmente diversas). El resto del centro comercial parece confirmar, día a día, que lo único que de nosotros se acepta es nuestro dinero, no nuestra riqueza y diversidad culturales.

¿Qué es necesario hacer para que así como se acepta nuestro dinero se acepte nuestra persona? ¿Una demanda legal?

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