Todos aquellos que lean periódicos o que vean algún noticiero se habrán enterado de los cambios de la legislación mexicana que permiten ahora el voto de los mexicanos en el extranjero. Habilidad que antes era limitada a los residentes del territorio nacional únicamente. La razón para que esta nueva legislación pasara a ser una realidad tuvo varias razones de ser, todo depende a quien se le pregunte. Unos dicen que es un logro del cambio político que vive México, otros dicen que es un logro de los Migrantes, otros más negativos, dicen que son patadas de ahogado de un partido que no ve como puede ganar la reelección. La gran verdad es que es bastante loable el esfuerzo de cualquier país que se dice democrático de permitir que sus ciudadanos puedan votar sin importar la geografía. De hecho la practica del voto por correo es común no solo en este país (USA) así como en otros países Europeos desde hace mucho tiempo. Inmediatamente después de haber sido autorizada la ley que permite el voto en el exterior entró en acción el Instituto Federal Electoral (IFE) organismo que gobierna los procedimientos relacionados con la actividad democrática de México. En pocos meses se crearon, los métodos, formas y procedimientos de cómo se realizaría este voto. Finalmente, a principios del pasado mes de Octubre, se publicaron las formas oficiales, con un tiraje inicial de 1 millón de copias que fueron distribuidas a consulados, embajadas y otras organismos comunitarios que sirven a la comunidad mexicana en todo el mundo. Hasta ahí, todo bien, grande el esfuerzo, como diría una amiga ¡Bien jugado!. Desgraciadamente ese esfuerzo se atrofia en el momento en que un mexicano levanta una de esas formas de registro de voto en el exterior (que también esta disponible en Internet www.ife.org.mx) y la lee. Primero que nada la forma exige información y pruebas de documentación que aunque no son difíciles de proveer, para muchos será imposible. Nada más hay que pensar ¿Cuántos inmigrantes mexicanos que se vinieron como pudieron a este país van a tener aquí si Tarjeta de Registro del IFE? La verdad muy pocos. Luego a parte del obstáculo de la papelería requerida esta el requisito de que la aplicación de registro y los documentos de soporte sean enviada vía correo certificado a México. Esto implicaría un costo de alrededor de $7 dólares para el votante. Desgraciadamente esta inversión no garantiza la llegada a tiempo a México de la papelería, esto debido a que en el proceso interviene el siempre lento correo mexicano. El factor tiempo juega un papel importante en este proceso, el IFE esta dando solo poco menos de 3 meses para que se registren los mexicanos en el extranjero que deseen votar. Las personas cuya papelería sea recibida dentro del termino establecido, recibirán a vuelta de correo la forma de votación oficial, misma que tendrán que devolver de nuevo por correo para el registro de su sufragio, este ultimo envió por correo, estará prepagado por el IFE. Como pueden ver, suena algo complicado y caro el proceso. El IFE se enfrenta al reto de cómo motivar a la participación electoral ciudadana, haciendo el proceso complicado y caro para los participantes sólo están provocando la desidia para participar. Según números emitidos este 1º de Noviembre, solo 733 solicitudes de voto han sido recibidas en México, 733 de los casi 10 millones de mexicanos en el exterior, y no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Parece ser que el voto de los mexicanos en el extranjero se convertirá en el voto más caro de la historia de la humanidad. Esto si pensamos en la cantidad de recursos asignados al proceso y los resultados obtenidos. Todo este proceso a final de cuentas lo pagamos todos los mexicanos, de alguna forma u otra el dinero sale de nuestros bolsillos, seria interesante saber ¿A como nos cuesta cada voto? |
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