Según información de agencias de salud, con la llegada el invierno y la temporada festiva de la Navidad y del Fin de año, llega también un incremento en los casos de depresión, sobre todo en sectores como la comunidad inmigrante. Los días grises y el frío (bastante extremo en nuestra región) de la temporada invernal, parecen incrementar los sentimientos de soledad y abandono de muchos inmigrantes latinos que con el encierro a que el clima obliga y que limita su conexión con el mundo, caen presa de sentimientos negativos como el encierro y el abandono. La depresión de la temporada se empeora para muchos con el acercamiento de los festejos de Navidad: lo que otrora fueran tiempos de gozo, convivencia y festejo con la familia se vuelve añoranza y pesadumbre. Estos factores emocionales hacen sin duda mella en el humor y personalidad de las personas. Lo más dramático de todo esto es que muchos individuos, presa de la depresión caen en actos autodestructivos tales como el alcoholismo, la destrucción y hasta el suicidio. Estadísticas mundiales indican el mes de diciembre como el mes con más muertes por suicidio. Muchos estamos en la situación que los expertos encuentran de alto riesgo, es decir que puede provocar una seria depresión. Estamos solos en esta parte del mundo, con familia lejana y dedicando la mayor parte de nuestra vida a trabajar, pasando el día a día en forma gris y sin ninguna retribución emocional que nos haga sentir mejor o, al menos, un poco menos solos. Aunque muchos se rodean o viven con “amigos”, los que muchas veces, la verdad no les confiarías ni un lápiz, y que sólo sirven para compartir los tragos, unas chelas y hablar de fútbol. Según un chiste de la cultura estadounidense, una cosa es parientes y otra familia, la primera nos la escoge Dios y la segunda la escogemos nosotros. Aunque para muchos no tenga sentido esta frase a la primera, la verdad que es una gran idea que ha permitido crear nuevas estructuras de soporte para una sociedad cada vez más golpeada por la desintegración social y la destrucción de valores. Tal vez adaptando este concepto de “familia” se podría curar la soledad y la tristeza de muchos. Tiene sentido: si no tenemos a la familia nuestra por cualquiera que sea la causa, tendríamos la oportunidad de crearnos otra, menguando así la soledad. Esta idea de la familia es una forma de evitar una de las causas de la depresión, la soledad. Sin embargo hay otras formas de evitarla: muchas iglesias y organizaciones de la comunidad cuentan con grupos donde se puede participar en convivencia y apoyo. Si usted tiene alguno de los síntomas de la depresión o es ya una víctima de ella, contrario de lo que pueda pensar, no está solo. Vea a su alrededor y hágase de una “nueva familia”. O bien tome un rol más activo y acérquese a organizaciones o iglesias de su comunidad. En todas ellas hay actividades que le permitirán distraer su mente de pensamientos autodestructivos. No deje que los días grises del invierno le quiten el color a su vida. |
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