Pues aunque los números, las estadísticas, las encuestas y hasta adivinos de televisión indicaban la casi inminente victoria del candidato demócrata John Kerry, la verdad es que 100 millones de gringos y pocos más 10 millones de votantes de diferentes etnias, incluyendo hispanos por supuesto, dijeron....que se quede Bush. En esta ocasión no se puede argumentar que el voto popular no lo favoreció, puesto que sí lo hizo. Ganó tanto por los votos de los Colegios Electorales, como por los del voto popular. Extrañamente, hasta en estados donde no se pronosticaba una gran victoria, la obtuvo. Viendo el mapa de Estados Unidos y viendo los lugares que le concedieron la victoria, es fácil encontrar algunas peculiaridades. Por ejemplo, casi todas las grandes metrópolis estadounidenses favorecieron al candidato demócrata, Los Angeles, Boston, Chicago, New York, Miami, etc, en todas ellas el ganador fue Kerry. Fueron los estados rurales y de antecedentes más religiosos los que dieron la victoria al Presidente Bush. El miedo al cambio y a aceptar nuevas formas de pensar, más vanguardistas, fue lo que realmente llenó las urnas de votos para los republicanos. Las propuestas de Kerry, como el aborto, el matrimonio gay, la investigación en células de neonatos y la regulación de armas de fuego tuvieron más peso para muchos que los actos y planes de la administración actual. Esto al menos para los estados rurales. Para los estadounidenses urbanos estas propuestas sí tenían más sentido, y así lo mostraron las diferencias de votos. En la mayoría de las urbes mencionadas Kerry ganó por al menos con 50% más votos que su contrincante. Será cuestión de educación, de economía o de urbanidad, ahí se los dejo de tarea. Esta elección mostró algo que esperemos sea una preocupación para la “nueva administración”: la gran separación que existe dentro de este país. Es como si hubiera dos tipos de ciudadanos (la neta: hay muchos realmente), dos tipos de culturas, dos tipos de ideologías. Esta separación es tan obvia, que en su llamada de Kerry a Bush para felicitarlo por su victoria le comentó este asunto. Supongo que los asesores políticos de la presidencia y de los republicanos reconozcan esto, sería difícil gobernar un pueblo dividido con una brecha tan grande. Como prioridad, en el nuevo término de Bush debe de ser la de lograr desaparecer este separación que inició desde los atentados de septiembre 11, originaria para muchos debido a la cultura de miedo que se inició a partir de estos ataques. Espero que los 59 millones de votantes que gritaron que Bush se quedara, no se hayan decidido presa de este miedo, y que más adelante cuando el miedo se vuelva terror no digan.....”hubiéramos votado por Kerry...”, Como decía mi abuelita, “los hubiera no existen”. Así, entonces, hay que empezar a ver lo que se nos viene encima para los siguientes 4 años. |
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